10 cosas que Steve Jobs puede enseñarnos sobre fajas reductoras

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Su fama radica en que son fajas moldeadoras que ejercen mucha compresión en sitios muy precisos del cuerpo femenino, realizando que casi cualquier mujer luzca unas curvas de escándalo. Están pensadas para poder usarlas durante muchas horas a lo largo del día sin que resulten incómodas. La faja colombiana, dependiendo del modelo, es capaz de realzar los pechos, levantar las nalgas y estrechar la cintura. Depende de si escoges una faja tipo corset, de medio cuerpo o cuerpo completo el efecto será diferente.

Su finalidad como ves es puramente estética, aunque con el éxito y demanda de éste tipo de productos ya se pueden encontrar mucha variedad y diseños diferentes. Incluso ya las hay de uso terapéutico, fajas postparto, fajas para después de cirugías, otras para ejercer deporte con ellas y las tenemos que prometen que su efecto moldeador se hará permanente con el tiempo de forma que al final ya ni haga falta usar faja.

Después de China, Colombia es el segundo país exportador de fajas en el mundo. Lo interesante es que el mercado que más apetece sus prendas de control es Estados Unidos.

Kim Kardashian se retrató usando uno de los modelos fabricados en Colombia.

Las colombianas hace décadas que usan fajas, pero hoy en día el mundo y sobretodo Estados Unidos parece estar contagiado con la misma devoción (¿obsesión? ) por domar la panza. Hasta Kim Kardashian alardea de su faja hecha en Colombia.

“Después de China, Colombia es la segunda exportadora de fajas en el mundo. De este modo el mercado de esta prenda íntima le representó al país un ingreso de 37. 4 millones de dólares en 2014, y 43. 6 millones en el 2015, mostrando año a año un crecimiento”, dice con contundencia Inexmoda, el Instituto Nacional para la Exportación de la moda colombiana.

Lo interesante es que esas exportaciones millonarias tienen dos destinos estratégicos: las mujeres de Estados Unidos y las de México.

De las cinco millones de fajas que produce al año la empresa Ann Chery, la número 1 en este campo en el país suramericano, el 90% se exporta a Estados Unidos.

“Si pudiéramos atender a cabalidad la exigencia de fajas que tenemos en Estados Unidos deberíamos estar produciendo 15 millones al año”, explica Angélica Riveros, CEO de Ann Chery USA, la sucursal que creó en Miami hace cinco años la compañía colombiana con 35 años de experiencia que tiene su mayor mercado en los estados de Texas, California y Florida.

Esta es una de los modelos de fajas de la marca Ann Chery que más éxito tiene en EEUU.

En Colombia siempre ha habido fajas, en parte, porque al ser este un país textilero, vio crecer una fuerte industria de ropa interior y corsetería que abonó un terreno para que esta prenda entrara en sus catálogos íntimos hace más de 30 años, cuando ni siquiera se hallaban de moda.

Estas prendas de control empezaron a estar en los clóset de cientos de colombianas gracias también al boom de las cirugías plásticas que inclusive alentó un fuerte turismo desde el exterior que buscaba a los especialistas colombianos para hacerse sus procedimientos.

“Mientras más y más operaciones se realizaban en el país, más se creaba la necesidad de crear prendas que fueran capaces de dar control, firmeza y cuidado al cuerpo recién operado. Esto fue generando una competitiva industria”, explica por su parte, Clara Henríquez, directora de Plataformas Comerciales de Inexmoda.

Pero lejos de lo que se puede sospechar, Angélica Riveros de Ann Chery cree que este mercado no se ha popularizado necesariamente gracias al creciente mercado latino en Estados Unidos: “Fue solo cuando empezamos a colonizar el mercado afroamericano que empezamos a observar que nuestros números se multiplicaban. Este es un mercado desatendido, que maneja tallas muy grandes y que no encuentra en la oferta una prenda que les funcionara”.

Precisamente, esta marca colombiana empezó a proveer de su faja emblemática o “cinturilla” como la llaman, a PreMadonna la celebrity de reality y fundadora de Waist Gang Society quien se encargó de alborotar con sus fajas a Kim Kardashian y todo su clan. “Fue gracias a esta alianza que nos dimos cuenta de que este era un nicho muy interesante para nosotros”, explica Riveros.

Hace 20 semanas, al menos así lo reporta el Instagram, Kim Kardashian apareció luciendo uno de los modelos emblemáticos de PreMadonna fabricados por la firma colombiana. Uno que tiene huesos de ballena, (como se le reconoce fajas colombianas en el gremio a esas varillas flexibles que moldean la cintura) y ganchos.

“Esta es una prenda hecha de latex que desde el instante de su producción, en nuestras propias caucherías, se le hace un tratamiento exclusivo para uso humano y para que posibilite la mejor elasticidad y contención posible”, explica Angélica Riveros.

“Nuestras investigaciones nos han revelado que las fajas colombianas además de ser producidas con tecnología de punta, tienen una alta calidad que se percibe en los materias primas e insumos y en la manera cómo se fabrica”, añade Henríquez de Inexmoda.

A pesar de que las fajas chinas oscilan alrededor de los 11 dólares, las colombianas están en un rango de 50 dólares. La diversidad en precio no ha sido, un factor que impida el aumento de la prenda colombiana.

Las ocasiones de uso de una faja han aumentado ya no se restringen a post parto o sobrepeso.

Pero mucho más allá de mercados de nicho como el latino o el afroamericano, lo certero es que las ocasiones de uso de una faja se han ampliado con el pasar de las décadas.

Si hace algunos años solo las mujeres que recién habían dado a luz, o las muy gorditas las utilizaban, hoy la faja se ha transformado en una herramienta moldeadora que no sabe de tallas. “Nuestras tallas pequeñas se venden muy bien y las mujeres están llevando una faja para la oficina, otra para ir al gimnasio y una diferente y muy delicada para sus vestidos de gala”, añade la representante de Ann Chery.

Habrá que esperar si este creciente amor por las fajas no trae repercusiones en la salud de las mujeres, porque a pesar de que las marcas suelen decir que si se compra la talla apropiada y se usa paulatinamente no debería haber ningún inconveniente, muchas no logran soportarlas por más de un día. Esa relación funcionalidad- salud-precio terminará por determinar si las fajas (y no el café) son definitivamente el nuevo emblema de Colombia en el mundo.